Imagina que tu cerebro es como una antena que emite ondas 📡. Imagina que tu cuerpo es la estructura que sostiene un círculo – que representa tu cabeza – del cual se desprenden ondas de distintos tipos🧍🏼♀️🛜.
Imagina que estas ondas cambian su tamaño, color y movimiento en función a tu estado mental-emocional.
En uno de mis últimos escritos hablé sobre la diferencia entre el ❤️*estado de creación* y el 💔*estado de supervivencia*.
Una de las evidencias fisiológicas que muestra la variación entre estos estados son las ondas electromagnéticas que emite nuestro cerebro:
Cuando estamos en un constante *estado de supervivencia* nuestro cerebro emite *ondas beta altas*. Esto se traduce en un estado de alerta permanente y en toda nuestra atención puesta en el afuera.
Necesitamos atacar, protegernos o competir con lo que nos rodea. Las distintas partes de nuestro cerebro están fragmentadas y su funcionamiento es incoherente y no sincrónico.
Cuando estamos en un *estado de creación* nuestro cerebro emite *ondas alfa*. Esto se traduce en un estado de imaginación y conexión con nuestro mundo interior.
Deseamos interactuar con el entorno y colaborar con el para co-crear. Las distintas partes de nuestro cerebro están conectados y su funcionamiento es coherente y sincrónico.

Otra forma de visualizarlo sería imaginando un grupo de personas manejando con mucho tránsito, en tensión, gritando y tocando bocina porque los autos no avanzan. ¿Podés ver todos esos cuerpos emitiendo *ondas beta altas*?🚗😡
Ahora imagina a un grupo de personas en una biblioteca leyendo en silencio (colaboración), conectadas con la lectura y tal vez asociando lo que leen a sus vivencias (interior). ¿Podés ver como este grupo está emitiendo frecuencias de *onda alfa*?📚😌
El desafío es, entonces, pasar más tiempo en estados mentales-emocionales alfa y si en algún momento estamos en estados de ondas beta altas, saber cómo regularnos para regresar a un estado más balanceado.

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