Empezar a conocer cómo funciona nuestro cerebro es una de las formas de aceptar e integrar la relación e interconexión entre mente y cuerpo.
El cerebro es como un centro de control desde el cual podemos configurar la forma a partir de la cuál interactuamos con nuestro entorno. En él habita una tecnología a la que todos tenemos acceso.
Si bien cultural y colectivamente “la cabeza” se vincula con más frecuencia a la racionalidad (NEOCÓRTEX), es en ella en donde también se activan nuestras emociones (CEREBRO LÍMBICO) y comportamientos automáticos (CEREBRO REPTILIANO).
Lo que conocemos, experimentamos o aprendemos a través de nuestro lóbulo frontal, ubicado en el NEOCÓRTEX, lo sentimos en el cuerpo a partir de una alteración química que sentimos en el cuerpo cuando se activa nuestro CEREBRO LÍMBICO o emocional. Y es a partir de la repetición de estas secuencias de pensamientos y emociones que activamos nuestro CEREBRO REPTILIANO creando hábitos y habilidades que se vuelven naturales y familiares.

A veces sentimos una emoción con tanta velocidad que el pensamiento o conjunto de pensamientos que la activó es totalmente o casi imperceptible. Y eso sucede porque esa info (pensamiento-emoción) ya está impresa en nuestro cerebelo o cerebro reptialiano. Es así que, por ejemplo, ante una situación que percibimos como peligrosa, nos asustamos, se acelera nuestro ritmo cardíaco y respiración y podemos sentir más frío o calor.
Entonces, abrir un espacio para observar qué pensamientos y qué emociones guían mis actitudes y comportamientos cotidianos, y cuáles son automáticos y cuáles no, es un desafío al que elijo exponerme cada día. Porque es desde ese lugar que puedo comenzar a separar cuáles acompañan el estilo de vida que deseo crear y cuáles me limitan y necesito transformar.
Si te interesa ahondar en esta información, te recomiendo los libros y entrevistas del científico, maestro y autor nortemericano Joe Dispenza.
Además te invito a leer y escuchar un breve resumen sobre las 3 áreas de nuestro cerebro en este video:

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