HACIA ADELANTE

Cierro una vez más. Como me gusta a mi. Completar, sentir que se acabó y tomar impulso para ir por lo nuevo.

Los últimos dos meses fueron de volver a una de mis actividades favoritas: trabajar en atención al cliente. Si bien varías veces cambié de industria, después de dejar mi vida de RRPP oficinista en Baires, tanto en Irlanda como en Italia la mayor parte de mi tiempo laboral fue de cara al público.

Siempre lo disfruté. Y lo sigo disfrutando. Y ya el simple hecho de volver a hacerlo me dio un extra power de energía. Probablemente lo siga haciendo simplemente porque me genera satisfacción.

Es por ahí.

Vivir en Mataranka también fue desafiante, mucho calor y pocos estímulos externos. Eso me acercó aún más a las personas que trabajan acá y viven en el mismo complejo de cabinas que yo. Qué privilegio: conectar. Lo agradezco con letras mayúsculas.

Ah, y algo para destacar: acá también compete los 88 días de trabajo remoto que necesito para extender mi visa.

En el próximo movimiento decidí ir un pasito más allá. Ir a una ciudad un poco más grande, cerca de la playa, trabajar part-time y dedicar más tiempo a Jardín Tornasolado.

Ordenarlo y reinventarlo. Ordenarme y reinventarme.

Decidirlo fue valiente porque cambió completamente la dinámica del viaje. Decidirlo me llevó tiempo, introspección, dudas, incomodidad, lágrimas. Ante todo, decidirlo me hizo sentir auténtica, a corazón abierto, vulnerable, sola.

Empieza un nuevo capítulo y lo voy a compartir con ustedes. Ahora, incluso adentrándome en lo desconocido, me siento más suave, más clara.

Gracias por leer, gracias por estar del otro lado de la pantalla resonando y acompañando.

Toda mi transformación me pide tomar forma, expandirse para expandir.

Ahí vamos.

Los abrazo

Regina

Deja un comentario