LEER LA NATURALEZA

Quedan pocos días para terminar la temporada de papas. 

¿Qué aprendí? ¿Qué me llevo? ¿Qué descubrí? ¿Qué voy a extrañar y que no?

Toda experiencia trae un mensaje. Hasta el componente más ínfimo de nuestra vida es un símbolo. 

Cada relación, objeto, actividad trae data de mi y de mi relación conmigo misma. De mi naturaleza. 

Por acá le dejo 5 enseñanzas que me llevo de este pasaje por los campos de papas:

Cuando llueve mucho no se cosecha

> En épocas de limpieza, tristeza, introspección (lluvia) es mejor esperar. La recolección de frutos -ser productiva, esperar resultados- puede volverse frustrante y las herramientas inútiles. 

El terreno a donde se plantaron y cosecharon papas se puede volver a usar para plantar papas otras vez recién 3/4 años después. Mientras tanto se pueden plantar otros cultivos

> Los lugares a donde planto mis semillas -focalizo mis energías- no siempre van a ser los mismos, pueden agotarse y pedir rotación. El movimiento es mi aliado al momento de manifestar mis virtudes. 

Las papas necesitan agua extra además del agua de lluvia para crecer

> Cada persona necesita de “nutrientes” diferentes para sobrevivir y crecer. Puede que yo necesité ese “extra de agua” mientras que otros no. La sabiduría está en reconocer los míos y respetar los del resto. 

Una vez plantada la semilla, las papas tardan en crecer completamente entre 4/5 meses

>  Qué importante es conocer mis ritmos, respetar mis tiempos y animarme a detenerme en el momento a momento de mis procesos. Qué importante es ser PACIENTE y aprender a DISFRUTAR de ese espacio que existe entre semilla y fruto. 

Las papas chiquitas, verdes, podridas se pueden usar como semillas para una nueva plantación

> Cada vez que mi ego se empeñe en juzgar mis elecciones y mi presente, voy a recordar: que en situaciones difíciles o dolorosas también puedo encontrar RIQUEZA -semillas-. 

Buen finde tornasolados!

Los abrazo! 

Regina

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