GRACIAS POR SALIRME DEL LUGAR DE VÍCTIMA

«Para volverte sabio debes aprender a escuchar los perros salvajes que ladran en el sótano» – Nietzsche 

Uno de los lugares más cómodos por haberlo normalizado tanto. Víctima. 

Basta.

De tanta queja, de la pobrecita, de «me hicieron», de «qué injusta es la vida», de «por qué me pasa esto a mi».

Si hay algo en común en todas esas expresiones es la perpetuación de situaciones que cambian de nombre y momento pero siguen apareciendo. 

Esta claro que encarar las circunstancias complejas desde un lugar de víctima no hace más que negarlas, excluirlas, y entonces: invitarlas a regresar. 

La víctima sufre, ese es su estado preferido. El de pasarla mal por culpa de algo o alguien. 

La víctima siempre se convierte en victimario porque «voy a hacer justicia», «me quiero vengar», «va a saber lo que se siente», entre otras. 

Es fácil caer ahí porque es el lugar a donde mi niña herida hace catarsis. Recuerda, revive, replica sus historias irresueltas. 

Mujer. Adulta. Responsable. Y niña también pero para jugar, disfrutar, conectar con la sorpresa. Y la inocencia. 

En este mundo niño, me hago cargo de mi. De estar bien, de sentir, de escuchar mis monstruos. 

Que la maduración, que el florecimiento sea el regalo. 

Que pueda integrar el dolor como parte de vida para que haga alquimia en mi y sea la semilla de mi virtud. 

A quienes estén leyendo por ahí, los abrazo muy fuerte

 Regina

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