GRACIAS POR SENTIRLO TODO

«Cuando las cosas se pongan difíciles, recuerda que no estamos construyendo algo pequeño, estamos construyendo un palacio de paz en el interior de nuestros corazones, hace falta determinación y esfuerzo para completar una obra de tal belleza y magnitud» – Yung Pueblo

Que las emociones sean mi motor. Energía en movimiento. 

Que el entusiasmo sea fuego. La alegría, la excitación, la exaltación. 

Que la envidia sea fuego. Toda esa bronca, todos esos celos. 

Que la tristeza limpie cada herida de mi cuerpo. Todas esas lágrimas. Que el nudo en mi garganta desate una catarata.

Que quede en evidencia. El dolor, si: el dolor. La piedra que me regala oro.

Que la sorpresa sea cotidiana. Que lo que veo todos los días, sea nuevo todos los días. 

Que el cansancio me abrace. Que me recuerde lo poco que necesito para sentirme bien.

Que la empatía sea transparente. De esa que trae humildad. De esa que honra el destino de quienes me rodean.

Que la satisfacción pese igual que la frustración. Que siempre pueda ver los polos, incluirlos a todos.

Que extrañar sean ganas de conectar. Con lo que me hace estar cerca mío. Del centro. Que sea recordar que bien también me siento conmigo.

Que la soledad sea amplia y cariñosa. Que sea cerrar los ojos y sentir la certeza de que soy feliz. Así. 

Que abra mi piel. Mis ojos. Oídos. Nariz. Boca. Que mis sentidos se vuelvan porosos de presente. 

Que los miedos entren en mi para transformarse en los cimentos de mi vuelo. 

Que la ternura me devuelva a mi corazón. Cada vez que explote, cada vez que me aleje de mi. 

Regina

Deja un comentario