
Así de sencillo. Tocar la tierra, con las manos. Con los pies. Aunque sea un rato.
Salir a dar una vuelta. Salir de casa. Después de tanto encierro. Después de tanto aislamiento. Respirar.
Mirar para arriba y ver volar algunos pájaros. O detenerme en el color de una flor, en el movimiento de una mariposa.
Estar en contacto con la naturaleza es simple. Está bastante cerca. Es accesible. No es necesario ir a un campo o a un bosque. La plaza también vale.
Mirar la copa de los árboles. Honrar esos gigantes que tanto observan, que tanto nos dan. Sentir el sol en la cara un día fresco y mirar la luna en sus distintas fases.
Cuidar las plantitas que tenemos en casa. Abrir las ventanas, dejar que el interior se llene de aire, de luz.
Mojar los pies en el mar. Llenarme de arena. Que se me vuelen los pelos al viento.
Soy un poco de todas estas experiencias. Y las mecho en mis días. Porque así me conecto más conmigo. Mas con todo.
Que tenga un increíble finde.
Los abrazo
Regina

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