CUALQUIER CONVERSACIÓN QUE VALGA LA PENA COMIENZA ESCUCHANDO

@simonsinek

En una época en donde vivimos inmersos en olas de información y una de las habilidades estrella es la capacidad de comunicar efectivamente, ¿qué lugar ocupa la escucha? 

¿Cuántas veces interrumpimos a otras personas mientras hablan? ¿Cuántas veces solo estamos esperando a que dejen de hablar para poder manifestar nuestra opinión? 

¿Cuánto de lo que escuchamos son juicios que formulamos nosotros y no tienen conexión directa con lo que nos están contando sino con experiencias propias? ¿Es posible escuchar con atención plena? ¿Es posible indagar en lo que le pasa a la otra persona focalizándonos en su relato en lugar de querer solamente escupir el nuestro?

Reconozco que sí. Que a través de nuestra experiencia podemos enriquecer, ayudar y complementar la visión de otra persona. Y me parece válido y humano que suceda. No sé si la formulación de juicios es inevitable. Hoy al menos me cuesta pensar en ese extremo. 

Creo que la virtud está en moderar ese tsunami de ideas que despierta la palabra externa para ser capaces así de observar el otro mar de posibilidades y aprendizajes que me está regalando un amigo, pareja, familiar cuando me cuenta qué tal estuvo su día, cómo se siente, cuál es su postura frente a un determinado tema o cuales son sus expectativas en relación a una situación. 

Hablamos para ser escuchados y a veces simplemente para escucharnos. El silencio es otra gran herramienta que muchas veces no sabemos cómo utilizar. Se despierta una cierta ansiedad por llenar esos vacíos con estímulos de cualquier tipo. Y en esos momentos ¿nos sentimos incómodos con los otros o con nosotros?

Y finalmente ¿para qué escuchamos? Me pregunto ¿desde qué lugar nos exponemos a todos esos sonidos y textos que ingresan en nuestra psiquis diariamente? ¿Cómo nos sentimos cuando escuchamos? ¿Qué voces normalmente nos inspiran e incentivan y qué voces nos apagan? 

Hoy los invito a que se den un rato para prestar atención plena a la escucha de una persona. Los invito a que le den una chance al silencio. Los invito a que cuando les toque su turno, pregunten. Esa persona puede ser un colega, una hermana, un kiosquero e incluso ustedes mismos. 

Abrazo enorme e italiano

Regina

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