
¿Liberador no? Decir que no para mi se siente así: LIBERADOR. Pero ¿cuántas cosas pasan antes de que llegue ese momento? ¿Cuántos pensamientos? ¿Cuántas emociones? LA CULPA.
Hoy más que nunca estoy practicando este ejercicio: decir que no basándome en mis deseos y necesidades. ¿Qué quiero yo? ¿Qué me hace bien a mi? ¿Realmente quiero ir? ¿Tengo ganas de hacer eso? ¿Quiero comer eso? ¿Me gusta lo que escucho? ¿Ver a esa o no ver persona va a cambiar la relación que tengo con ella?
OK. No es solo CULPA. Es también MIEDO. Sentir miedo a no pertenecer, a ser rechazada, o discriminada. A que me dejen de querer, tal vez. A quedarme sola.
La historia que nadie me había contado y hace poco conocí o vi por primera vez es esta: cada vez que digo que no a una persona, situación o actividad que se presenta por fuera de mi, significa también DECIRME QUE SI A MI.
Me comprometo así con mis deseos, mis necesidades y con quien soy. Con mi autenticidad.
Ojo. No digo que sea una cuestión de pasar de un modo a otro sin conciencia ni sin noción de nuestro entorno, de los compromisos asumidos al momento ni la responsabilidad que tenemos por ser parte de una sociedad.
Digo que: si te cuesta decir que no o decis que si por inercia o para que “no te molesten”. Animate a declarar ese no desde un nuevo lugar, el que te acerque a tu verdad, a tus ganas. Porque evadir esa molestia afuera significa que después va a volver a manifestarse desde afuera y con más intensidad, desde adentro.
Al principio puede resultarte incómodo pero te aseguro que después se vuelve una fiesta. Tu fiesta. Nuestra fiesta. La de quienes elegimos ser autenticos.
¿Te sumás?
Besos!
Regina

Deja un comentario