
Si algo TAN sencillo como eso. Ir a una heladería y plantarme frente a sabores y colores. Elegir y disfrutar. A veces en cucurucho, a veces en vasito. A veces los gustos “de siempre” y a veces los que no probé nunca. Sola o acompañada.
Ir a tomar helados me encanta y es una de mis actividades favoritas.
Hace poco me di cuenta que lo hago cuando quiero festejar algo bueno que está pasando en mi vida. Ya sea el momento presente de estar compartiendo con un amiga que hace mucho que no veo o incluso haber tomado una decisión importante que conlleva cambios y una transformación en mi y mi rutina.
No tengo recuerdos de chica que me lleven a entender el por que del disfrute y encanto con el mundo del gelato. ¿Importa? La verdad que no, porque me hace bien. Y esa es toda la información que necesito para continuar haciéndolo.
Porque todo lo que me hace bien definitivamente me conecta conmigo y me lleva a crear un bienestar interno desde el cual puedo claramente crear bienestar a mi alrededor.
Porque cualquier excusa es buena para ir a tomar un helado y porque estoy viviendo en Italia, país en donde junto con la pasta el helado ocupa un lugar protagonista, los y las invito a ir a tomar un helado.
Dos perlitas más antes de partir:
- El helado argentino sigue siendo el mejor que probe
- Hace poco me encontre sirviendo helados en un café italiano en el que estoy trabajando y me sentí realizada
Que tenga un hermoso sábado.
Abrazo!
Regina
PD. La foto es de hace muy poco. Estábamos con una amiga y yo la había invitado a comer un helado que casi me voy sin pagar. PAPELÓN. Todo por apurarme a comer mi helado. Ah y no, el helado no está derretido. Lo sirvieron así, horizontal. Italian style.

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