
Todo lo que me rodea, todo lo que experimento, todo lo que soy nace de mis conversaciones conmigo misma y con quienes me rodean. Afirmaciones, interpretaciones y declaraciones que hago cotidianamente y componen el guión de mi peli, de mi realidad.
Asumir responsabilidad por el protagonismo que queremos encarnar en nuestra vida requiere de otra responsabilidad más: la narración de ese guión. Ser protagonistas implica una práctica desafiante: la de ponernos a editar y reescribir las conversaciones que sostienen esa película.
¿Cómo voy a actuar una peli que no escribí? ¿Cómo voy a actuar una peli en donde no sé cuál es la secuencia de las escenas, quiénes son los otros personajes, qué tengo que decir y hacer? Brillar requiere de la valentía y el compromiso para sentarnos a escribir.
Y la gran noticia es que toda la información con la que ya contamos, sobre experiencias vividas, sobre nuestro pasado, historia familiar y discursos sociales y culturales es un material súper valioso para comenzar. La gran noticia es que la hoja no está en blanco.
La hoja está llena, solo necesitamos reorganizar esos componentes y confiar en que podemos transformarlos. Redactar un nuevo guión haciendo una hermosa tarea de reciclaje. Observando los aprendizajes y las posibilidades detrás de cada conversación que hoy nos limita, nos tira para abajo, nos autoboicotea y arrasa con nuestro objetivos.
Podemos elegir describir por siempre nuestra película o dar un paso más y comenzar a crearla. ¿Se animan? Yo ya empecé.
Abrazo gigante
Regina

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