
¿Qué me entusiasma? ¿Qué te entusiasma? ¿Empezamos una lista?
Yo empiezo la mia: aprender algo nuevo, ver mariposas, abrazar, compartir una comida rica con pareja o amigas, bailar, descubrir una canción nueva que no puedo parar de escuchar, encontrar algo que pensé que había perdido, las flores, los mimos, el humor simple y sano, las sorpresas, ver sonreír a quienes amo, comer un helado, publicar escritos por aca!, cumplir cualquier objetivo, que me hagan cosquillas, acariciar un gato o un perro, jugar con niños, viajar (…)
Para mi el entusiasmo es una exaltación leve y justa que nace en esos momentos en donde simplemente me siento bien conmigo y con quienes me rodean. El entusiasmo es una emoción que nos hace sentir vivos. Es una emoción que contagia alegría y bienestar. Es una emoción que inspira e impulsa. Entonces, ¿cómo puedo hacer para hacer que esta emoción sea un estado de ánimo más presente en mi vida?
Primero. Desarmando creencias. Muchas veces pensé que estaba mal mostrar entusiasmo, porque alguien me lo podía quitar o porque se salía de “lo establecido” o “lo correcto”. O porque lo “normal” era tener algo de qué quejarse, algo o alguien para criticar o burlarse de y esa era mi manera de pertenecer, sentirme parte o querida dentro de un grupo o en determinados vínculos.
Segundo. Deteniéndome a observarla en mi presente. ¿Por qué me interesa tanto profundizar en esta emoción? Porque me doy cuenta que la percibo y la valoro una vez que se fue. Hace poco alguien me hizo notar que una de las posibles y populares respuestas a la pregunta ¿cómo estás? o ¿cómo te fue? o ¿qué te pareció…? es “no tengo de qué quejarme”. ¿Y por qué tendríamos algo de qué quejarnos? ¿Por qué siempre contemplamos esta posibilidad de antemano? La queja excesiva convierte al entusiasmo en una especie en vías de extinción y anula nuestra posibilidad de ver alternativas o soluciones a la cuestión en sí que origina la queja.
Tercero. Celebrándola cada vez que la identifico. Permitirme conectar con el entusiasmo es básicamente permitirme darme esos ratos de disfrute y de armonía. Recordar esos momentos me ayuda a volver a mi cuando atravieso otros estados emocionales como el enojo, la tristeza, o la culpa. Y con esta frase vuelvo a la lista del principio. Releer o evocar esos ratos de entusiasmo es una forma sutil y práctica de volver a nosotros, a nuestro centro y volver a encontrar calma.
Y ahora sí me gustaría leerlos a ustedes! ¿Qué les genera entusiasmo? ¿Pueden rápidamente armar una lista mental y dejarme alguno de esos ratos en los comentarios?
Abrazo gigante
Regina

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