
Con esta declaración los y las invito a que desarmemos la idea de que para SER un determinado tipo de persona necesitamos TENER determinadas posesiones, mantener determinadas relaciones y vivir determinadas experiencias. O que para TENER algo basta con focalizarnos en el HACER.
Los pensamientos y las emociones juegan un rol clave al momento de definir lo que HACEMOS y TENEMOS. Ambos aspectos son parte de QUIENES SOMOS. Ambos aspectos competen al SER. Entonces la primera pregunta que me surge es ¿QUIÉN SOY? ¿QUIÉN QUIERO SER?
Los pensamientos y las emociones son dos pilares que lo sostienen todo. Juntos son un equipazo porque a partir de su interconexión continua es que permanentemente creamos hábitos y nos vinculamos con nuestro entorno. Los pensamientos y las emociones constituyen nuestras CREENCIAS.
Todo aquello que circunda mi vida es una extensión de QUIEN SOY es un mantra que me lleva a hacerme responsable por mi realidad. Todo lo que HAGO y todo lo que TENGO es una consecuencia de QUIEN SOY. Todo lo que HAGO y todo lo que TENGO es una consecuencia de mis CREENCIAS, de cómo elijo combinar pensamientos y emociones para construir mi realidad.
En la carrera del permanente HACER y TENER, indagar en nuestras CREENCIAS es una decisión valiente y fundamental si queremos SER protagonistas de nuestra vida.
¿Qué creencias lideran tu vida? ¿Cuáles te limitan? ¿Cuáles te empoderan? ¿Cuáles te gustaría transformar?
Regina

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