ESCRIBIR

Desde que tengo memoria tengo cuadernos en donde escribo cosas. ¿Qué cosas? De chica recuerdo que escribía sobre lo que hacía. “Hoy me junté a comer con mis primas milanesas con puré”. Por ejemplo. 

Con el tiempo el registro se volvió más reflexivo y empecé a escribir más sobre lo que pensaba y sentía. También tuve momentos en blanco. En donde me empecé a preguntar ¿por qué escribía tanto? Entonces mejor ni escribir. 

Hace poco volví a conectar con la escritura y puedo decir que hoy me expreso con más libertad. ¿Por qué digo esto? Porque antes miraba las palabras con lupa y “tenía cuidado” porque pensaba que alguien me estaba mirando y juzgando con exigencia. Y sí, efectivamente era yo misma. 

Hoy veo la escritura como un espacio donde puedo jugar. La hoja en blanco es un arma terapéutica dentro de mi caja de herramientas. Una especie de canal que me ayuda a traducir mis ideas en algo más real y tangible. En los monstruos que no son y en las mariposas en las que pueden transformarse.

Regina

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